Los barberos ambulantes rurales (1.850 aprox)

Existía una clase de barberos humilde y pintoresca. Eran los barberos ambulantes, quienes con su utillaje en bolsas, afeitaban a la intemperie muy económicamente.

Solían colocarse en las proximidades de alguna fuente pública, por razones obvias. Davillier explica un gracioso recurso usado por estos barberos para afeitar a los clientes:

En cuanto a sus útiles eran son muy sencillos: una bacía de hojalata, un escalfador colocado sobre un hornillo de tierra y que se llena en la vecina fuente, un trozo de jabón, dos o tres navajas y algunas nueces de diferentes tamaños.

No se comprende bien a primera vista para qué puede servir este accesorio. Sin embargo, nada más sencillo. Cuando un “gallego” o un “asturiano” acuden a entregar su barbilla al barbero, éste introduce en la boca del paciente una nuez, las mejillas se hinchan alternativamente, y una mano hábil hace que se deslice la espuma sobre la parte saliente que pronto se pone en contacto con el filo de la navaja.

No se crea que exageramos nada al describir este procedimiento, tan ingenioso como original: es completamente real, y los barítonos que ejecutan en los “Italiens” el papel de Fígaro, podrían, con éxito, añadir este detalle en la escena donde inundan de espuma las mejillas de Bartolo (págs. 428 y 429).

ESCALFADOR. m. Jarro de tapa agujereada, para calentar agua. II Braserillo que se ponía sobre la mesa para calentar la comida. II Aparato de los pintores para quemar y quitar la pintura al óleo.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s